De todos es sabido que nuestro querido pueblo solo cuenta con un parque importante, el de la Fuente de la Salud y que por lo tanto sería lógico pensar que nuestro Ayuntamiento volcara todos sus esfuerzos en que éste se encontrase en las mejores condiciones posibles para garantizar el uso y disfrute por parte de los vecinos...bien, pues eso no es así.
En este parque, estimados vecinos, existe, mejor dicho existía una fuente destinada a ofrecer agua a pequeños y mayores, sin embargo el estado de ésta es simplemente lamentable. Maltratada por unos bándalos y olvidada por los que nos gobiernan esta fuente es la protagonista principal de la historia que paso a contarles y que tuvo lugar mediodía del ya lejano 28 de Agosto...:

Este que les narra el relato, estaba jugando con sus nietos en el parque, bueno no os voy a engañar, los que corrían y jugaban eran ellos yo hacia lo que podía. De forma espontánea se me acerca un vecino de nuestro pueblo, con el cual yo hablo de forma habitual casi todos los días, pues tengo la suerte de conocerlo desde hace mucho tiempo. Perdonad, no he mencionado su nombre, es el Sr. Apolonio que cuenta con la magnífica edad de 93 años y goza de una apreciable buena salud.
Como les estaba contando, se acerca y me dice:
- “¿Qué le parece a usted lo de la fuente que tenemos aquí en el parque?”.
- “¿A qué fuente se refiere usted?,¿a la grande o a la pequeña?”, le contesté yo consciente de que ninguna de las dos funciona. Él me señala la pequeña, la que usamos para que nuestros pequeños y mayores puedan refrescarse en estos días tan calurosos del verano.
- “¿Cuándo tienen pensado arreglar la fuente?” les pregunto nada más llegar a su altura,
- “¿Qué fuente?”, me contestan emulando a dirigentes de una gran urbe que cuenta por millares sus parques.
- “Pues cualquiera de las dos puesto que ninguna funciona pero, en mi modesta opinión, la más urgente es la que permite a los vecinos saciar su sed en estos días de verano” les contesto.
- “Sí, sabemos que esta rota, pero es que ya se ha arreglado unas 800 veces y ya estamos hartos de que la vuelvan a romper los descerebrados y los gamberros que vienen por aquí” vuelven a contestarme en un nuevo ejercicio de surrealismo político.
- “¡pues la arregláis 801 o las veces que sean necesarias!, y en cuanto a los descerebrados, gamberros o bándalos, poned los medios que sean más adecuados para que estos destrozos no se puedan producir en el futuro. Hay que vigilar más asiduamente estos espacios con los medios y las formas que considere más apropiado el Ayuntamiento, por ejemplo con la presencia de policía local para disuadir o en su defecto detener a los que cometen estas infracciones”, les explico en un vano intento de que la luz se haga en ellos.
Ante tal cúmulo de despropósitos mi última intervención no fue más que un intento de transmitirles aquello que tantas y tantas veces pedimos a nuestros políticos: sensibilidad social. He aquí mis palabras:
Actualmente estamos a mediados de Octubre, ¿dispondrá el Ayuntamiento ya de todos sus efectivos y podrá acometer la faraónica obra de arreglar una pequeña fuente de agua?, ¿habrán olvidado ya la conversación con este humilde servidor de ustedes?...todo apunta a que sí puesto que lamentablemente la fuente sigue estropeada, y lo que es peor y más me duele, mi amigo y vecino el Sr. Apolonio sigue sin ver cumplido su sueño, un lugar donde refrescarse en sus paseos por nuestro parque.
